Sunday, March 27, 2016

Una pequeña nota


Día 3

Noviembre 04

Pensar y pensar y sobrepensar. No hay tiempo para eso, ¡Hay que trabajar!. No amo mi trabajo, tampoco lo odio, me da lo necesario y tal vez hasta más. Algunos dirían que atender un café es denigrante en muchos aspectos, pero solo tengo 17, no son muchas mis opciones. No fueron muchas las opciones que me dieron a razón de mi impulsividad y años de rebeldía. La deuda es grande, la paga es pequeña y yo... Puedo llegar a ser idiota a veces.

El Heavenly Café ha sido mi área de trabajo desde hace más de un año, junto a May, mi única amiga. Estar aquí me ha otorgado parte de la disciplina necesaria para volver a encaminarme.

-¡Qué jornada! Ya quiero descansar un poco e ir al Country a tomarnos unas margaritas. ¿Qué dices Alli? Es día de paga.-
-No ando de ánimos, May.- No he podido darme ánimos. Aunque quizás no es tan mala idea después de todo.
-¡Vamos Alli! Llevas días perdida en ti. Tienes mucho que contar. Ya casi siempre te me escurres en el instituto.
-Vale. Pero tú pagas, May. Ni de coña dejaré mi sueldo en margaritas.

May, es la única amiga real que tengo. Iniciamos el instituto en la misma época en turnos distintos. Tenemos las mismas metas y objetivos, laboramos en el mismo café, el Heavenly. Coincidimos en nuestro segundo año. Fue muy fácil convivir y confiar en ella, resaltaba mucho por ser tierna como Blancanieves, una piel muy blanca y un cabello muy negro, un poco más alta que el promedio, sumamente hermosa. Lamento tanto no haberla conocido antes, es un verdadero ángel.

-Ha vuelto, May.- Odio el Country y todo lo relacionado a este sitio. Son solo malos recuerdos.- Saturno ha vuelto a hablar conmigo.
-¡¿QUÉ?! ¿Y ese tipo es un idiota?.- May conocía muy bien la historia de Saturno. Ha sido la única persona a quien le he contado a detalle lo sucedido.- Dime, por favor, que no le has dado alas. Dime, por favor, que no te has dado alas, Allison.-
-Imposible, May. Hay cosas que simplemente no se borran ni desaparecen, más, estoy consternada. ¿Por qué querría intentarlo después de tres años? Daba por muertas estas sensaciones, fue demasiado difícil volver a la normalidad, y ahora, de la nada ¿aparecer?, ha revolucionado un poco mi existencia como has podido notar.
-Es un idiota, Allison. No hay razón por la cual debas tan siquiera intentar responder esas preguntas.-

May siempre tan sabia; debería escucharla con más atención y hacerle más caso a sus palabras, más el enigma de Saturno me ha superado. Supongo, debería dejar las cosas hasta allí.

Me disponía a repasar algo en mis apuntes, los exámenes están próximos. Reviso mi cuaderno de contabilidad y ahí lo encuentro. No es muy largo el contenido, quizás es hasta predecible. Saturno ha dejado una pequeña nota en mi bolso, se ha de haber escondido en este cuadernos específico, ¿Cuándo lo habrá hecho?... Por supuesto, aquél día. Lo odio, entonces... ¿Por qué estoy llorando?

Tan bella como aquél septiembre, pequeño cerezo.”

Estúpido. Estúpido Saturno. Te odio... Te odio tanto como aquél septiembre, cuando te vi de la mano con ella, cuando descubrí todo tu verdadero ser. Solo fui una pieza más en tu juego, un nombre más en tu larga lista de engaños, ¿Por qué creí en ti?, ¿Por qué me dejé llevar por tus palabras?... Dolor, agonía... Las lágrimas arruinaron mi maquillaje ese día, mi corazón entero colpasó, deseé morir por ti y tres días después, cuando por fin desperté de aquél coma inducido solo quedaba odio en mi, solo había dolor... ¿Por qué yo tenía que morir?

Maldito seas, Saturno. Disparaste aquella arma que te di. Me arruinaste... Y saliste ileso a pesar de mi muerte.

Suena mi teléfono, me despierta del trance de odio. Es Michael.

-Hey babe.- Casi no puedo esconder el llanto.
-Baby, ¿Estás llorando?.- Mierda, se ha dado cuenta.
-Es solo alergia, Mikky. Ya sabes, me da alergia todo en el planeta jajaja.-
-Me alegro de que no sean lágrimas, babe. Siento que no he sabido de ti en todo el día, ¿Mucho trabajo? ¿Muchos estudios?, el instituto puede ser una época atorrante jajaja.- Michael (Mikky de cariño) tiene 5 años más que yo, asiste a una universidad tecnológica donde estudia ingeniería.
-Si amor, a veces lo es... Te he extrañado más de la cuenta.-
-Es bueno saber que no me olvidas, amor.

Mikky es mi novio desde hace año y medio. Es perfecto, por lo menos en mis ojos. Lo conocí en un taller de preparación en matemáticas, el aún no había ingresado a la universidad. Puedo decir con certeza que la tuvo difícil y complicada conmigo, más me envolvió con su paciencia, su amor sincero. Cuando esperé dolor y sufrimiento, encontré una mano extendida, dispuesto a sacarme del abismo. Agradezco a los Dioses del universo por él.

Su voz me devuelve la fuerza de voluntad.


Ha pasado mucho, pero sobre todo ha pasado la ausencia de internet decente... Domingo de resurrección, esté Dios con todos ustedes! Entre otras cosas, lo que son las coincidencias... En esta semana santa conocí a una persona de nombre Saturno, ¡Saturno!, es un profesor de una universidad local y se llama como mi excéntrico personaje "antagónico" ¡qué loco! ¿no creen?. He descubierto lo mucho que me gusta escribir ficción. Ni siquiera mi primer proyecto/libro me dio tanto placer. Hasta el próximo momento de buena conexión entonces.

Mil_Historias77

Tuesday, March 22, 2016

La breve historia de "nosotros"


-Ha pasado un tiempo... Quería volver a saber de ti. Me has llamado con tus ojos aquél día en el pasillo.- Me ha leído una vez más, solo sus ojos me descubren. No puedo volver a esto.
-Solo fue una coincidencia. Eres la última persona en este mundo a quien quisiera volver a ver.

Me marché por el pasillo, sé que me vio hasta el momento en que alcancé la puerta. ¿Por qué, Saturno? ¿Por qué insistes en volver a hacer mi vida un imposible?. Su presencia ha desatado una revolución en mi y no hay forma de que pare. Sigue siendo un niño arrogante y prepotente, de corta memoria... Pero yo no, no he podido perdonar; creí haber borrado todo, ya no rondaba más mi mente, contando los pasos, rezando para que el piso no volviese a ceder.

Fue un largo camino a casa.




Días de primavera

Marzo

Después de aquél día lluvioso, Saturno y yo empezamos a compartir a diario. Era mi mejor amigo, mi confidente y cómplice en materia de simples pecados. En los jardines del instituto había un árbol hermoso, de flores rosadas, similares a las flores de sakura de los cerezos japoneses. Era nuestro punto de encuentro casi a diario.

Aventura tras aventura, así pasaron unos muy felices 3 meses entre nosotros. Éramos un grupo pequeño donde también estaba Charlie, de la sección 4, retrasado un año por vago y maleante; hoy un desconocido para mi, y Christina quien fue mi amiga desde el primer día. Algo masculina y un poco tosca, adicta al deporte; mi antítesis. Éramos un grupo de lo más disparejo, en apariencia los mejores amigos a desear en estos años de transición a la adultez, por lo menos eso creí.

Fuimos rebeldes sin razón de ser, demasiado jóvenes, demasiado impulsivos. Casi siempre al margen de lo permitido y muchas veces más allá de ello. La vida de instituto no está completa sin mucho alcohol entre menores de edad. Nuestro único objetivo era esperar que el mundo se acabase, con adrenalina en la venas, corriendo en los pasillos, cuestionando todo a nuestro alrededor. ¡Sí que fue la gloria vivir esos días! Más se nos fueron fácilmente entre los dedos.

Éramos 4, más mi vida giraba por los días junto a Saturno. No estaba completa salvo que el estuvieses allí. Sin darme cuenta era adicta a su presencia, adicta a su esencia, su ser. Me enamoré de Saturno y sus infinitos ojos verdes. Lo supe ese día bajo el árbol de flores rosas.

-¡Saturno! Te he esperado una media hora. Venga, llegando tarde, es de mala educación.
-Eh, tampoco a sido tanto pequeño cerezo. He tenido una disputa familiar con mi tía Gina.- Empezamos a caminar para ir a la de siempre y tropecé. Algo muy tonto y típico. Saturno se detuvo a ayudarme.
-¡Auch! Creo que me he torcido el tobillo.- Niña tonta, rodaron mis lágrimas en ese momento y no podía con la vergüenza.
-Ven y te llevo a la enfermería. Así no vas a poder correr por el pasillo en lo que llegue la rectora Alegría.- Me tomó en brazos, desconocía es fuerza. Me acunó en sus brazos, delgados y perfectos. Por primera vez sentí tan de cerca aquella calidez, su perfume, su corazón latiendo con fuerza. Lo supe, quería amarlo hasta donde no llegara la razón.

Por supuesto me torcí el tobillo y estuve ausente de clases por 3 días, sumando a eso un buen raspón en la rodilla. Saturno fue durante esos días a mi casa a llevarme el deber. Charlie y Christina también llegaron con una buena cantidad de comida (no porque no hubiese en mi casa, es solo que así se sentían útiles).

-¿Cómo van los ánimos pequeña?.- Christina me discriminaba con frecuencia debido a mi escaso 1,58 metros.- Hay que ver te has dado un buen tortazo. Menos mal Súper Saturno estaba a la orden para rescatarte. ¡Que caballero!.
-¿Súper Saturno?, no es tampoco lo máximo, hasta yo la hubiese rescatado. Allison es irresistible jajajaja.- Por el otro lado, Charlie era excesivamente efusivo conmigo. Me trataba como una hermanita.
-No ha sido para tanto chicos. Saturno quiso simplemente lucir su fuerza jaja.
-Yo creo que le gustas.- Se acelera mi ritmo cardíaco.
-¡Pero que carajos estás diciendo, Charlie! Saturno y yo somos solo mejores amigos.- Mi roja cara me delata.
-Claro... Amigos. A otro perro con ese hueso, enana.

¿Estarían en lo cierto? ¿Realmente Saturno podría verme con ojos de amor?. Mi ser apenas estaba descubriendo estos sentimientos, más no podía retenerlos en mi pecho. Mi corazón estalla cada vez que pienso en ese momento: sus brazos, su olor, su fuerza, su tacto, todo. Todo de Saturno me encantaba, ¿podría ser mutuo?





Esto de vivir sin internet es un fastidio total, aunque me permitió escribir demás en estos días... Me gusta la forma que toma a una velocidad increible. Amo escribir, debí de estudiar letras jaja! Actualmente mi vida es estúpidamente monótona, casi al punto de no haber surcos en la línea del latido. Son así las ironías. Entre otras cosas que bueno es saber que hay gente alrededor del mundo leyendo esto (blogger me dice hasta de que país son, ¡Gracias a mis lectores mudos jaja!)... Como me da nostalgia la vida del estudiante :).

Mil_Historias77




Saturday, March 19, 2016

La promesa de un Ángel

Día 2.

Noviembre 01

Desde entonces llego temprano todos los días y divago, rezando y esperando por verle una vez más, ¿a qué se debe tal manía? No es como si algo va a cambiar a mayores. No en mi estable y fabulosa vida. Más me doy cuenta, estoy embelezada contemplando el paisaje más allá de la ventana, no me puedo concentrar en ninguna palabra del profesor. Su cabello negro, sus ojos color esmeralda, los recuerdos del pasado... El llamado a los imposibles. Mejor prestar atención a una aburrida clase de contabilidad.

Saturno, dos años mayor que yo y aún así estudiábamos juntos. No es por se engreida, pero soy una prodigio. Logré mi ingreso a éste instituto a la tierna edad de 14 años, dos años antes que mis compañeros. Fue así como conocó a Saturno. Llegaba temprano aquél día, llovía a cántaros y estaba empapada. Una conflicto me sacó de mi zona de comfort, no era el mejor de mis días. Al llegar al salón de clases me econtré con sus ojos verdes.

Su presencia no me hacía delirar, aunque ese día noté con detalle lo ridículamente atractivo que este ser era. Me abrí camino hasta mi mesa y me recliné a esperar el paso del tiempo. Saturno movió sus cosas y se sentó ese día junto a mi.

-Venga, que te has empapado hasta la ID jaja.
-Pero que adivino eres, deberían darte un premio.
-No es para tanto, es un talento discreto-. Su sonrisa era totalmente irresistible. -Vamos por un café para calentarte, me llamo Saturno.
-Ah, soy Allison.
-Lo sé.- Perdimos toda aquella tarde de clases hablando de la vida en los jardines del instituto mientras llovía. Sin darme cuenta, le había entregado un arma cargada en las manos a Saturno y el la usaría en mi contra cuando menos lo esperé.

Al fin terminó la hora académica. Otro largo día sin pie ni cabeza. Como es usual, la primera en llegar y la última en irse soy yo; no puedo evitar embelezarme viendo el paisaje hoy, luce tan familiar, ¿pensará él también en mi?, han pasado 3 largos años en los cuales mi vida recobró el rumbo tras el dolor. Tres años en los cuales no he convivido con Saturno. Aunque estamos en el mismo instituto y estudiamos las mismas materias, no concordamos en la misma sección desde el año de ingreso y es tan grande este lugar que no lo he vuelto a ver desde la culminación del primer año... Hasta ese día, ¿qué voluntad cósmica quiso que pensara otra vez en Saturno?

Hora de volver a casa, cierro tras de mi la puerta del aula y ahí está. Al borde de la escalera, Saturno, ¿me estabas esperando?

-Pocas cosas cambian con los años, como tu costumbre de abrir y cerrar las puertas pequeño cerezo.
-Saturno... Es un poco tarde, ¿no crees?-. Por Dios, me mata verlo allí, ha crecido  y se ve más hombre ahora; se me va a salir el corazón por la garganta.
-Nunca he pensado en lo tarde cuando se trata de ti. Hay puertas que simplemente nunca cierran, mi pequeño cerezo.

Lo odio. Mi cuerpo lo odia, más tiene algo de cierto... Hay puertas que nunca cierran, y en estos momentos estoy invadida por él. Perdida hoy en el pasado, un grito, un eco y un silencio más grande que el universo. El problema de dejar una herida mal curada es que el pasado siempre puede volver a filtrarse entre las grietas.


 
Me ha gustado empezar a escribir esta historia. Amateur y todo, es la segunda vez que hago una historia larga. Tengo un libro terminado el cual siempre vi como mi magna proyecto y tengo ganas de algún día llevarlo a una editorial, aunque solo impriman 10 copias habré cumplido con dejar huella en algún lado jajajaja. Pero aquella es una historia real, esto es una expiación, una sonata. Está inspirada en personas que existen en la vida real, más la historia no tiene mucho de cierto jaja. Como todo, es ficción y cualquier parecido con la realidad es pura coincidencia!

Mil_historias77

Friday, March 18, 2016

La promesa de un Ángel

Día 1. Saturno

Había pasado el tiempo, aunque no tanto. Ya nada quedaba por sanar. No muy viva, no muy muerta, anhelando simplemente la aprobación de quienes la rodeaban. Señorita independiente, señorita perfecta, señorita todo debe salir a mi modo, así era ella. La perfección debía llenar todos y cada uno de sus vacíos. Ya nada quedaba por sanar.

A simple vista, una buena vida. Una familia algo disfuncional pero colmada de amor, buenas notas, trabajo decente y el amor de su vida, ¿Qué podría estar mal en tal círculo? Muchos envidiarían tal estilo, sin embargo, ella lo odiaba. No quedaban heridas que curar, más la monotonía, la carencia de emociones... El perfecto paisaje de rejas blancas y jardines bien podados. Lo odiaba. Ella lo detestaba con todo su ser. Con la juventud de su lado se deslizaba a una vida adulta promedio... Sin color alguno, hasta ese día.

Octubre 17

No muy distinto a mis días normales. Solo tuve que llegar una hora antes de lo usual... Por cosas de la vida no conseguía forma de llegar al Instituto y me encontraba lejos. Tuve que aprovechar el aventón de una compañera de trabajo. Llegué a las 4:00pm, ¿Qué hacer en dos horas antes de la clase de hoy?, sin duda un día de lo más pesado.

No soy amiga de dar vueltas y perder el tiempo, pero de verdad no tenía nada que hacer... Ya hacían muchos años desde que entré al instituto, ya sabía todas y cada una de las vueltas que dan estos pasillos cenicientos... No esperaba novedad alguna, hasta que en un mar de gente le vi, tan Saturno como lo recordaba. No podía ir en esa dirección, sabía que estaba mal, más mi cuerpo reaccionó... La gravedad hizo lo suyo.

Ese día colicionaron estrellas en galaxias lejanas, más el eco me arropó. Que dicha es poder existir. Todos los días iguales hasta hoy.. Daría todo por escuchar su voz dirigiéndose a mi. El universo fue hecho para ser visto por nuestros ojos. Fue breve el encuentro ese día, apenas un cruzar de miradas. Es increíble como podemos sentir lo mismo sin decirlo, la forma en que las conexiones a veces no perecen... No es el final hasta que llega el final.

Lo que no sabía yo, es que a partir de ese momento no quedaría un día en el cual no lo buscara bajo las piedras, bajo la luz de un farol, a la vuelta de uno de estos pasillos cenicientos... La sed del alma solo los placeres la pueden llenar y todo lo que yo daba por garantizado ese día... Cambió.






































Me lo pensé mucho para publicar esta historia. Llevo días escribiéndola (esto es tan solo un fragmento, quizás un pequeño prólogo jaja). Tengo una nostalgia terrible de los días de estudiante. Y si sé que me acabo de graduar, que no ha pasado tanto y blabla.. Me refiero a esos días de uniforme, de esos inicios de universidad que eran sinónimo de alguna aventura nueva u otra metida de pata jajajaja! Donde amar sin medidas era la ley de vida y poco importaban realmente muchas cosas.. Hoy sigo joven, apenas tengo 22 años pero me encuentro en el proceso de formalizar mi vida en muchos sentidos. Desde los 18 me ha tocado ir por mi cuenta en muchos aspectos, perdí un buen trozo de mi juventud por errores tontos. Esta histtoria es algo así como una redemption de eso.


"Quiero que el día en que muera pueda pensar: Oye, ha sido divertido esto, eh?"

Thursday, March 10, 2016

Tu voz cambia lo que soy

Cada vez que paso por esa calle
Volteo por pura inercia
Buscando tras cada puente
Donde estará la coincidencia
Ausente, presente, distante
Te busco tras cada esquina
Tal vez te encuentre en la próxima
No es tan grande la ciudad
No más grande que mis penas
Y tal vez, en una de estas vueltas
Tu rostro pueda encontrar
Quizás en la próxima esquina
Estará a la orden la coincidencia.
Iré dejando besos en el camino
Que calmen tu sed y tu alma
Para que cures tus heridas
Para calmar mi necesidad de amar*

Aire que respiro en aquel paisaje donde vivo yo... No me sobran motivos para sonreir ahora, aunque tampoco son inmensas las penas. Han sido días difíciles dentro de esta travesía. Extraño demasiado viajar y de verdad quería tener una excusa para ello, para poder abrazar nuevamente una parte de mi y despedirla, porque cada vez queda menos tiempo...

Mil_Historias77

Tuesday, March 1, 2016


Se puede caminar hasta el fin del mundo por alguien que no daría un paso por ti, cambiar todo por quien solo te usa a su conveniencia y desecha como un pasatiempo.. Y aún así tener fe de que algún día las cosas van cambiar, despertará y te verá como la niña de sus ojos.. Esperanza ciega, optimisto blindado, así defino esa clase de amor el cual no abandona, incondicional a costa de cualquier tipo de maltrato y herida. Esa no es la esencia de la felicidad.. No de la verdadera felicidad.

Mil_Historias77

Inician los trámites de la burocracia, un siglo para poder ejercer libremente y aún no está todo listo.. Entre fallas y fallas, problemas y más problemas aquí sigo. Aún de pie, aún luchando.