Sunday, November 18, 2018

Deux mois

Espíritu Indestructible

Noviembre y su matiz de otoño (¿o de verano?) siempre trae para mi novedades, cambios, algunas veces perdí y otros tantos gané. Hace 10 años de aquel día en que tomé una decisión que marcó un antes y un después en mi organizada vida. No me imaginaba hasta donde llegaría. Unos cuantos noviembres lloré, como ese tan lluvioso de hace 7 años, intentando encontrarme, tan cerca de mi sin saberlo, o como aquel de hace 4 años, cuando al cielo partió mi segunda mamá... Otros sonreí, como hace 3 años, probando mi toga y mi birrete, incluso hace un año, abrazada a mi compañerita de vida en su lucha, amándonos, despidiéndonos después de casi 15 años de aventuras juntas... Yo nací un 25 de mayo y renací un noviembre y hoy siento que estoy en la línea de partida al resto de mi vida, empacando mis sueños, recogiendo los pedazos rotos y quebrados que quedan de mis luchas para intentar reconstruirlos. Con todo el miedo del mundo tenía que intentarlo, tenía que soñarlo, tenía que apostar por lograrlo... Alea iacta est, será lo que tenga que ser, aún muy cliché, ya he agotado todo lo que estaba en mis manos (y hasta lo que no tenía) para llegar a este punto.

Decir las cosas sin decirlas

Es noviembre y las lluvias traen consigo recuerdos y nostalgia. Ya es recurrente, por no decir, una tradición, escribir sobre mis versiones y sentimientos. Unas veces poético y romántico, otras tantas una prosa trágica acompañada de lágrimas en un teclado. Esta vez tengo sentimientos encontrados. No odio, no puedo hacerlo, aunque si siento una punzada persistente en el corazón por la decisión unilateral de dar conclusión oportuna a eventos insustantivados, pero siempre fue así, una historia de dos donde solo uno tenía el control, solo uno tenía la decisión y siempre perdía yo... Me perdí tantas veces en ti, me perdí tantas veces por mi tonta ilusión, hasta quedar en cenizas... Noviembre siempre me trae esa pequeña nostalgia por lo que fue y lo que nunca fue también. No creo dejar de escribir sobre esto en algún punto, es un placer enorme hacerlo, haberlo vivido, aunque no consiga forma de darle una conclusión... Descubres que hay cosas que el tiempo no cura, recuerdos que nunca dejan de arder cuando pesan las madrugadas... ¿Pero qué más pude haber hecho yo?, nunca fue mi decisión. Ni enamorarme, ni permanecer así, condenada a una eternidad. Escojo vivir mi vida, soy feliz amando una vez más, soñando, construyendo, aunque sea un secreto a viva voz, aunque las distancias a veces nos carcomen... Pero ese es otro cuento que algún día dejaré fluir. En noviembre, puede que nos embargue la nostalgia (o tal vez solo a mi), pero si algún día a ti también te pasa, recuerda... Recuerda que pudiendo serlo todo, escogiste una y otra vez que no fuésemos nada.

No comments:

Post a Comment