Monday, June 17, 2019

5 meses

Podría mentir y decir que me encanta todo, pero no es así. Nada más lejano a la realidad.

Miedo, frustración, soledad... Forman parte importante de mi vida. Una sonrisa finjida y lágrimas cayendo al andén en el camino de regreso a casa, ¿será que hoy será el día en que me lance y termine esta tortura?, las eternas disyuntivas de la vida diaria. Y sin embargo, me aferro a lo que a mi alcance tengo. Un beso en la frente, un abrazo y un "todo estará bien", solo estar acostada junto a mi perrito, la voz de mi mamá en el teléfono, un mensaje de "te quiero" de papá...

Todos te advierten lo duro que será, pero no tienes verdadera idea de como se siente hasta que lo vives y te quema de adentro hacia afuera. Te consume un poco cada día, te reconstruye un poco al siguiente... Y después de que caminas el infierno de huir de casa y no encontrarte en el lugar al que has escogido como salvación... Nunca vuelves a ser igual, ni que decidiera regresar (que bajo ningún concepto es una opción). Es luchar y vivir, luchar y lograr, vencer esta guerra.

El mundo no me puede quedar grande, no quiero que así sea.