Tuesday, June 28, 2016

Pensaré en ti todo el camino

Era una noche de lluvia en las calles de una ciudad desconocida para mi. Encontré refugio en un bar de mala muerte, mi vestido estaba empapado, las cosas no estaban muy bien así que decidí ir por un vodka seco. Alcohol para curar las heridas de un corazón que extraña. Entonces sucedió lo impensable, lo imposible. En medio de una ciudad desconocida para mi, en un bar cuyo nombre no recuerdo, una noche de lluvia torrencial volví a ver sus ojos verdes como un par de esmeraldas.

Como quien viene de otra constelación, su sonrisa estremeció hasta el último centímetro de mi ser. Saturno una vez más ante mi, como si estuviese esperando a que yo entrase  en aquél sitio. Son así de extrañas las constelaciones. Han pasado 10 años desde la última vez que escuché su voz, desde la última vez que vi sus ojos color esmeralda. ¡Cuánto te he extrañado, Saturno! Que magistral coincidencia nos ha traído hasta este rincón.

- ¿Está ocupado este asiento?
- Está reservado para ti esta noche, pequeño cerezo. - Sonreimos al recordar una juventud en los cielos.
- ¡Qué placer poder encontrarte aquí!
- ¿Placer? ¡Jajaja! Recordaba tan solo tu odio.
- Muchas cosas han cambiado, Saturno. En 10 años la vida ya es otra. Valoras un poco más las cosas buenas del pasado... Pero, cuentame de ti, ¿qué te ha traido a un sitio como éste?
- Ya te dije, te estaba reservando éste asiento - Lo dijo muy serio viéndome a los ojos, desnudando mi alma. -, no hablemos de mi. Quiero escuchar todo lo que tienes que decir.

¿Todo lo que tengo que decir? La noche será larga entonces.

- Bueno, en 10 años... Después de terminar el instituto preuniversitario fui a la escuela de leyes y me matriculé como abogada, tal como siempre dice que haría jajaja. Trabajo en una firma independiente y hace 5 años que estoy casada con Mikky. Podría decir que han sido unos buenos 10 años ¿No es así? - No respondió a mi pregunta. - Creo que es un buen resumen de todo jajaja.
- Y ¿Eres feliz? - Me tomó totalmente desprevenida su pregunta.
- La felicidad son momentos y he tenido varios de esos a lo largo de éste tiempo...
- Esa respuesta es incorrecta jajaja - Lo dijo con una sonrisa dibujada en su rostro y lo entendí, yo tampoco creo que sea realmente feliz...
- ¿Por qué? No todos los días son buenos, más dentro de ellos aún consigo motivos para sonreir.- 
- Y aún así has terminado en éste bar, con un vodka seco, deseando que tu vida fuese diferente, ¿me equivoco? - Una vez más leyó todas y cada una de las partículas de mi ser...
- No te equivocas... Pero ¿qué puedo hacer?
- Suelta ese trago y regálame una noche.

Lo vi directamente a los ojos, su cabello negro, su sonrisa cómplice, como en los años de felicidad del inicio del ciclo preuniversitario. Calculo los riesgos aun siendo tan mala con matemáticas. Mikky no se encuentra en la ciudad y no vuelve sino hasta dentro de 3 días, son apenas las 10:13pm y la lluvia ha parado. El bar yace solo con el sonido de fondo de un piano tocando Summertime. Mi vestido ya está seco y creo que es hora de una noche diferente.

Asiento haciéndole saber que he aceptado sus planes y tomo un billete de mi monedero para pagar el vodka cuando su mano interrumpe mis planes.

- Este va por mi cuenta mi pequeño cerezo.

Sonrió mientras colocaba un cigarro entre sus labios. Su cabello está más largo, se ve más alto, su voz es distinta. El paso de los años es innegable.

Salimos del local y caminamos calle arriba hacia un parque natural que no identifico, ¿Dónde estoy?. Me dejo llevar por el rítmico caminar de Saturno, tengo 15 años otra vez y no tengo idea de que estoy haciendo.

- ¿Por qué llegaste esta noche al bar, mi pequeña? - Me estremece que utilice el posesivo "mi" cuando emplea mi antiguo apodo.
- Porque me estabas esperando.
- ¡Jajaja! Muy buena respuesta, aunque tengo ahora interés de saber porqué un vestido azul tan hermoso se ha empapado de lluvia. - Oh, el vestido azul, mi peinado y mi maquillaje. Doy pena al lado de Saturno quien con esa camisa de vestir y su abrigo parecer un modelo.
- ¿Tienes frio? Toma mi abrigo. - Me arropó con su abrigo. Huele a él, tiene su esencia.
- Eh... Este... Tenía una salida planificada ésta noche con Mikky, pero como siempre tuvo un viaje de trabajo. Regresa en 3 días. La lluvia me tomó por sorpresa cuando salí del restaurante.
- Así que Mikky te ha dejado esperando y se ha marchado a última hora... 
- Es algo relativamente normal desde hace dos años. Ya me he acostumbrado.- Vi mi reflejo en una vitrina en plena avenida. Doy lástima, sé que no debería ser así pero ya no sé de salidas a esta situación.

Seguimos caminando en silencio mientras pasamos por el parque natural. A la distancia veo las luces de la ciudad, ¿fueron siempre así?, no reconozco nada.

Saturno da un giro a la izquierda y llegamos a una especie de torre de vigilancia bastante alta.

- ¡Ahora vamos a subir hasta allá! - Lo dijo muy en serio pero con una gran sonrisa en el rostro.
- Me tienes que estar jodiendo, Saturno. ¡Estoy en tacones! ¡Me suelen los pies! ¡Eso está muy alto! - Creo que alcé demás la voz.
- Pues quítatelos y podrás subir, ¡Te va a encantar! Además, me regalaste esta noche. - Su sonrisa me convenció aunque yacía muerta de pena.

Me quité los zapatos y con los pies descalzos pisé el suelo húmedo. Fue sumamente placentero liberarme. Con cada escalón hacia la cima de la torre me iba sintiendo un poco más ligera, las luces de la ciudad se veían cada vez más, las estrellas se sentían más cercanas.

Llegamos al puesto de control, un sitio sin techo con un área bastante pequeña. La vista era hermosa, el clima estaba bastante ventoso, en cualquier momento volvería la lluvia, pero en ese momento parecía que podíamos ver todas las galaxias del universo.

- Te dije que te encantaría - Lo dijo mientras me veía y sonreía, no pude sino llorar en ese momento. - ¿Por qué lloras? ¿No te gustó? ¡Podemos bajar ya!
- No... Es eso... Es que hacía tanto tiempo que no me sentía así de feliz... Había olvidado como se siente vivir un momento así... ¡Gracias, Saturno!

En ese momento nos abrazamos allí en esa torre y nos olvidamos del mundo exterior. Se hizo infinita la noche y todos mis miedos se quedaron en el suelo. Quisiera tener 17 años otra vez y bailar en la azotea del instituto, como la noche en que nos despedimos hace más de 10 años. Nunca quise decir adiós, nunca quise que estos momentos terminasen...

Nuestros ojos se encontraron y pude ver su sonrisa. El tiempo no ha pasado. Todas las piezas rotas han vuelto a encajar, todas las grietas se han llenado. No puedo resistir la urgencia de este cuerpo de estar con Saturno. Reuno todas las partes de mi y lo beso, bajo ese cielo estrellado con la luna de testigo lo beso, como si no existiera nada más importante en esta vida. Al concluir de este impulso le veo nuevamente, su expresión lo dice todo más quiero escucharlo.

- Dilo, Saturno. Lo deseas tanto como yo.
- Yo... Cuanto te he extrañado mi pequeño cerezo. Por favor, perdona que te falte tanto.
- Esta noche es para ti, para mi... Para curar 12 años de heridas y 10 años de ausencia.

Dicho todo nos dejamos llevar por la noche que nos arropa. No hay necesidad de escondernos. El tacto de sus manos sobre mi cuerpo quema como mil soles, me falta el aire al ritmo de nuestros cuerpos acoplándose al calor. Pido perdón a todos en la tierra por el pecado original de mi cuerpo anhelando a quien siempre perteneció.

- Ah... Saturno... Te amo tanto. - Cada vez me fata más el aire, cada vez me llena más el placer.
- Y yo a ti mi pequeño cerezo... Te amo solo a ti.

Así nos quedamos el resto de la noche contemplando estrellas, sin meditar sobre el futuro o el porvenir.

- Cuando me ataca la soledad le doy vueltas una y otra vez a nuestra historia en mi mente. ¿Por qué tuviste que desaparecer por 10 años?
- No me he ido a ningún lado, no puedo hacerlo... Aunque no me veas siempre estoy junto a ti.
- ¿Junto a mi? ¿Qué has hecho estos 10 años en que no nos hemos visto?
- Ya te dije, he estado junto a ti.
- No te entiendo, Saturno.
- No tienes por que hacerlo mi pequeño cerezo. - Sentí su voz hablar en serio. En ese momento pude ver pasar una estrella fugaz en la madrugada.
- ¡Mira! ¡Una estrella fugaz! Desearía tanto que esta noche fuese eterna...
- Yo igual... Sin embargo se está acercando la hora de dar las gracias por este momento. ¿No es irónico pedir cosas eternas a una efímera estrella? - De verdad deseaba que fuese infinita esta noche, mientras recogía mis zapatos en suelo y volvía a asomar mi cuerpo por la barandilla del punto de control.
- Tú eres mi estrella fugaz, Saturno. Un rayo de luz en plena oscuridad. Siempre ha sido así desde la tarde en que te conocí...
- Perdóname por todas las cosas malas que hice y te hirieron tanto... En otra vida hubiese hecho las cosas de forma distinta.
- Te perdono, Saturno. Perdóname a mi por no darte una oportunidad de hablar, por conservar durante tanto tiempo estas heridas.

Nos abrazamos nuevamente ya con el alba aclarando el cielo. No quiero que amanezca, no quiero que sea de día. Lo necesito con locura.

- ¿Te volveré a ver, Saturno?
- Tonta, ya te dije que siempre estoy contigo... En cada estrella fugaz en el cielo, en cada brizas que toca tu rostros... Siempre estoy contigo mi pequeño cerezo.
- ¿Qué quieres decir con eso?
- Aunque no me puedas ver siempre voy a estar junto a ti.
- Pero yo te quiero seguir viendo - Se vienen de golpe las lágrimas, me llena la impotencia -, quiero estar contigo, quiero comenzar otra vez contigo, Saturno, por favor... - Lo vi a los ojos y estaba sonriendo, secó mis lágrimas y me abrazó.
- No puedo cumplir tus deseos mi pequeño cerezo, más nunca pienses que te he abandonado, porque siempre estoy contigo. Desde que sale el sol hasta que las estrellas te arropen en la noche. Quizás en otra vida logremos cumplir todos esos sueños... Por ahora vamos a llevarte a tu casa.

Lo dijo con una sonrisa que llegaba hasta sus ojos color esmeralda y por alguna razón ya no pude seguir llorando. Tomé su mano y bajé la torre, aún quedaban rastros de oscuridad aunque estuviésemos volviendo a la realidad. Allí en la sombra de esa torre  nos abrazamos y me entregó un brazalete que reconocí al instante.

- ¿No es ese el brazalete que siempre usabas mientras íbamos al instituto? - Era negro con unas cuentas de madera y una de ellas era larga y estaba teñida de un color beige con un gravado que decía "Satvrn".
- Es el mismo que me regaló mi mamá antes de irse. Quiero que lo tengas y no me olvides.
- No podría olvidarte ni aunque quisiera... ¿No hay ninguna posibilidad de que te vuelva a ver? ¿Ni siquiera dentro de 10 años más?
- ¡Jajaja! Espero que no mi pequeño cerezo...- Sus palabras me dejaron el shock - Todavía te queda una larga vida por vivir.

Caminamos en silencio mientras la ciudad se despertaba lentamente a unas tristes 4:03am, hasta que llegamos a una calle que reconocí como la calle en la que he vivido los pasados 3 años.

- Creo que por fin llegamos. ¡Gracias por regalarme esta noche mi pequeño cerezo!
- ¿De verdad no nos volveremos a ver?
- ¿Quién lo sabe?
- Saturno... Gracias por esta noche. Ha sido la mejor de las coincidencias.
- Ningún encuentro es coincidencia mi pequeña. Ya te dije que he venido a verte y me alegro de que por fin me he podido despedir adecuadamente. - Se dibujó una sonrisa en sus ojos que estaban llenos de lágrimas.
-  Si no quieres no te despidas.
- Oh, mi pequeña, yo me despedí hace ya mucho tiempo atrás. Solo he venido a despedirme "adecuadamente".

Nos abrazamos nuevamente, no lo quería soltar, no lo podía dejar ir. Por fin he recuperado el sentido, ¿Por qué debe ser así de efímero?.

- No lo olvides mi pequeño cerezo. En cada estrella fugaz, desde que sale el sol hasta que te arropen las estrellas, yo estaré junto a ti... Porque te amo y nunca dejaré de hacerlo.
- No te vayas... - No podía dejar de llorar. - Te amo.

Saturno me besó y después se fue caminando hasta el final de la calle, hasta donde casi lo perdía de vista. Mientras lloraba lo vi ver hacia atrás.

- ¡Adiós, mi pequeño cerezo!

Casi pude ver de reojo unas alas abrirse, casi lo pude ver emprender vuelo al ritmo del sol amaneciendo.

Dormí plácidamente. Al despertar lo recordé todo. 

Fue aquél diciembre hace 10 años, en el invierno de mis 18, recibí una llamada de una persona que desconocía: "Saturno ha muerto. Se suicidó. Ha dejado una carta para ti junto a tu número de teléfono". 

En el invierno de sus 20 años, Saturno dejó de existir. Se colgó de un lazo en una viga de su patio trasero y me dejó una carta. Nunca entendí del todo porqué a mi. Daba nuestra historia por concluida desde el día de la graduación, el último día en que escuché su voz y vi sus ojos color esmeralda. El parecía estar bien, parecía haber aceptado el fortuito destino que implicaba la tragedia en nuestra historia, aunque la verdad es que nunca dejé de amarlo. Solo enterré todo en lo más profundo de mi ser.

No pude asistir al funeral. No tuve la voluntad. Un mes después fui a la casa en la que vivió y busqué la carta. Hasta el día de hoy no la había leído, sin embargo siempre la llevé conmigo.

Se siente tan real todo lo que sucedió que aún no creo que pueda ser un sueño. Saturno está vivo, debe estar vivo... No puedo contener el llanto mientras reviso papeles del instituto. Por fin encuentro la carta. 

10 años después por fin la leeré:

"Mi pequeño cerezo. Perdóname por todas las cosas malas que te hice y te hirieron. Sé que aunque no lo creas yo siempre te amé y para mi nunca fuiste un juego. Lamento no tener el valor de decirte estas cosas de frente pero encuentro insoportable vivir, no puedo perdonarme por herir a todos a mi alrededor, así que este es el último dolor que les causaré. En cada estrella fugaz, desde que sale el sol hasta que te arropen las estrellas, yo estaré junto a ti... Porque te amo y nunca dejaré de hacerlo. Saturno"

Idiota... Eres un idiota, Saturno.

No puedo parar de llorar. Necesito un día más, una noche más, una vida más... Porque esta vida no será suficiente para apagar todo lo que siento ahora que lo sé. Que siempre estás conmigo aunque no te pueda ver.

Pongo la carta en el suelo y me abrazo. En ese preciso momento lo siento en mi muñeca, el brazalete de Saturno. No fue un mito esa noche, realmente está conmigo ahora.

Saturno siempre tendrá 20 años, su reloj se detuvo una mañana en que decidió morir hace 10 años. Las manos que no se tomaron, los besos que no se dieron, las palabras nunca dichas, a veces forman parte de arrepentimientos. Aún así la vida siguió... No hay forma de dar vuelta atrás, no lo pude salvar y ese peso vivirá conmigo hasta mis últimos días... Cuando por fin pueda volver a ver esos ojos color esmeralda.

En mis recuerdos somos eternos.

YessikaW* 

Cuando empecé a escribir en realidad quería hacerlo sobre otra cosa y volví a hacerlo sobre Saturno y sus ojos color esmeralda... Hoy es un día "especial" para mi... Hace 9 años me despedí de uno de los seres más especiales de mi vida, el dueño de los ojos color esmerada que inspiraron parte de Saturno y su ser. Y no es que esté muerto. Gracias a Dios el está muy bien, sin embargo a veces no hablamos de hechos sino de sentimientos. Las cosas cambian y mucho con el paso de los años y quería asentar eso. Esto es un spin off y nada tiene que ver con la otra historia central que estaba publicando aquí, más los personajes son los mismos. Tengo muchos recuerdos dando vueltas en mi mente, mojados de lluvia, arropados por estrellas fugaces. Hasta la próxima inspiración.

Mil_Historias77

Sunday, June 19, 2016

Yellow Ledbetter

Puedo verles pasar, en esos momentos se que nunca me querría quedar.. Nací para correr en libertad, fluir como el bravo Orinoco, indetenible.. Nunca encontré sentido de pertenencia, con cada pedazo de corazón que dejaba perdía cada vez mi identidad, mi sentido..

Es cada una de esas pequeñas historias escritas en las páginas de mi diario que recupero esas piezas del corazón.. Sé que sentimos lo mismo sin decirlo, no tenemos pasado y la verdad es que no queremos volver hacia atrás.. No es el final hasta que es el final..

En esta noche de intensa llovizna te esto escucho en aquél viejo trabalenguas escrito por Eddie Vedder que se hizo top 40.. En cada pico de botella, en cada cigarrillo furtivo.. Se que sentimos lo mismo sin decirlo..

Una vez que empezamos el tiempo solo sigue corriendo y puedo decir que no ha pasado en vano.. Las horas nos dejaron lecciones y la oportunidad de comenzar de nuevo.. Ese tiempo hermoso, alguna vez novedoso.. Tiempo que fue y que buenos tiempos fueron, espero que preserves esas memorias porque es lo único que tenemos de nosotros..

No es el final hasta que es el final.. Llorarán a coro los gatos de la nocturnidad, yo seré de otro y tu serás de otra.. Pero que dicha habernos tenido y deseo que lo sepas.. Sé que sientes lo mismo sin decirlo..


Yess*

"Podemos olvidar, en oportunidades, lo afortunados que somos.. Soñar con nuevos recuerdos, olvidar todas esas cosas que no pudimos hacer.. Sin un borde que nos limite divagamos en las densas noches carentes de final; no es el final hasta que es el final.. Añoramos todas esas cosas que nos mantienen vivos.. En esa oscuridad, emulante de una matriz, te encuentro.. Te toco, aunque sé que ese momento no es real, te digo lo mucho que te amo sin necesidad de una sola palabra.. Allí va una y otra vez.. Ese día en el que supe que te amaría para siempre.. Bajo las luces de las farolas sigo andando, rezando que en alguna de ellas tropezaré contigo.. Mi principio y mi final.. Sigue conmigo, que no es el final hasta que es el final"



Recuerdo haber escrito estos textos pensando en la misma persona, luego de haber tenido un sueño demente a finales de septiembre de 2014... Soñé que estaba andando en bicicleta en una ciudad que no era mi ciudad, llegaba tarde a un sitio que no sé cual es. Esperando en un semáforo a que la luz se pusiera en verde avancé cuando ésto sucedió pero una mano jaló mi brazo, por supuesto me caí y un vehículo aplastó mi bici. Cuando volteé a ver quien me había agarrado, era "él", esa persona a quien le escribí esto. Era extraño ya que hacía muchos años que no hablábamos por circunstancias algo estúpidas. En el sueño, me fui caminando junto a él... Me dijo "no he dejado de pensar en ti, nos veremos en noviembre para hablar de ésto" y por las mismas desapareció... Me desperté consternada (y cómo no jajajaja). Por esa razón escribí el texto anterior, se encuentra publicado en mi fotolog (http://www.fotolog.com/mil_historias77/251000000000028415/), actualmente es inalcanzable o editable ya que los servidores de fotolog se encuentran caídos y no me ha permitido subir nada desde abril de 2016. El chiste en todo ésto es que en noviembre de 2014 volví a hablar con ésta persona. Él no lo sabe, pero ese día que hablé con él estaba deprimida por haber perdido a un familiar muy cercano... Gracias a eso pude sobrellevar dicha pérdida. ¿Quién dice que no existen las predicciones? Jajajaja.

MilHistorias77